El marco natural

En el SO de la provincia de Soria y donde el extremo NE de la rama Sur de la Cordillera Ibérica, fundamentalmente de terrenos secundarios, se entronca con el paleozoico y cristalino de la Cordillera Central, hay unas hondonadas excavadas al principio de la era cuaternaria por donde discurren unos ríos, perennes pero de pequeño caudal, que llevan sus aguas al Duero.

Es la morfología la que ha imperado en la configuración de la Comarca de Tiermes, cuyo núcleo principal es la gran vallonada ESE-ONO, en dirección a Ayllón, hasta que el levantamiento del bloque cortical en la que se desarrolla activó los sumideros que atravesaban las calizas hacia el norte, a favor del buzamiento que en este sentido presentan los materiales impermeables del Trías, de forma que la acción erosiva se incrementó notablemente y el hundimiento de galerías llevó a tortuosas gargantas y hoces, surgiendo así los encajados río Adanta (últimamente llamado Manzanares) y río Adante (llamado también Caracena). Este último río, que reúne las aguas de diversos arroyos que nacen en la Sierra Pela, es el que discurre por el cañón o garganta desde Tarancueña a Caracena.

El más fácil arrastre de materiales por los abiertos cauces limpió los valles, quedaron en superficie las arcillas susceptibles de labrantío y con las aguas, percolantes por las calizas de los ahora páramos, que dan manantiales al aflorar en contacto con los materiales impermeables, hace posible el asentamiento de pequeñas poblaciones que entre su monte y su valle tienen lo suficiente para vivir. Buscan la autosuficiencia en la variedad de cultivos que van del lino y el cáñamo (hoy perdidos), pasando por el cereal y llegando a los jugosos frutos que los abrigados valles permiten en huertos bien regados gracias a pequeñas obras de una ingeniería muy artesana, amén de los finos pastos que proporciona la flora natural de sus montes circundantes, causa de la bondad de sus corderos y sabor de la miel de su persistente apicultura.

El valle donde se asienta Tarancueña está recortado al sur por la Sierra Pela al norte por las lastras, al este y oeste por diversos cerros cuyas cumbres alcanzan los 1.300 metros: Valdepedroches, El Mirón, Las Rivas, La Calahorra y Las Cabezas. El Mirón, fondo de la fotografía característica de Tarancueña, es una montaña poblada de carrascas, en otro tiempo importante riqueza. Todo el término municipal del pueblo de Tarancueña supera los 1000 metros de altitud. El Mirón alcanza los 1.365. En el Cerro del Carrasquillo, donde hoy se alza un monumento al Corazón de Jesús, tiene el visitante un hermoso mirador al valle y las montañas.

Historia | Árbol genealógico

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