Historia

Inocente García de Andrés prepara la publicación de la Historia de Tarancueña. Ofrece aquí un resumen de las páginas de la historia de este lugar.

Hacia 1.400 años antes de Cristo veinte familias vivieron de forma temporal – primavera y verano – en el cañón del río que discurre de Tarancueña a Caracena, viejo camino que hoy recorren amigos del senderismo y la naturaleza. El Yacimiento arqueológico es conocido como “Los Tolmos” y corresponde a la edad del Bronce. También se encontraron restos de esta cultura de la edad del Bronce en los resguardos de Los Arroyos y la Fuensanta.

El nombre de Tarancueña es de origen celtíbero, y significa: “el pueblo del valle”. Probablemente en el mismo lugar que hoy ocupa el pueblo hubo ya un poblado en época celtíbera. Se ha confirmado, con toda certeza, la existencia de poblado en época romana.
Tanto el época celtíbera como romana, Tarancueña forma parte del entorno de la ciudad de Termes.

Tiermes, nunca vencida por Roma, sucumbe al fin en el año 97 a.C. Los veinte años siguientes respiran deseos de revancha. Cuando Pompeyo el Grande hace su entrada en Roma, el 29 de diciembre del año 61 a.C., Roma ya es dueña prácticamente de toda la península. A partir de entonces se producirá una progresiva romanización de la Celtibéria. Celtiberia y Roma son nuestras raíces culturales.

Arroyo nevado

Arroyo nevado

Muy cerca del casco actual de Tarancueña, junto al río, se levantó en el siglo IV la Villa Tardorromana de la Huerta del Río. Allí hubo un taller de cerámica que mantiene, en su decoración y en sus formas, la tradición celtibérica, cuando se está acabando el Imperio Romano.

Castilla, nacida en las montañas cantábricas, forja su personalidad en la frontera del Duero. Tarancueña aparece por vez primera, en la historia de Castilla, en un documento escrito que habla de las Campañas de Almanzor, en el año 981. En su campaña XIV, Almanzor destruye esta avanzadilla de los castellanos al sur del Duero.

Castilla se extiende al sur del Duero – la Extremadura Castellana – creando una institución que define su personalidad histórica: Las Comunidades de Villa y Tierra. En 1.146 se cita a Tarancueña entre las aldeas de la Tierra de Caracena, en un documento del rey Alfonso VII. La Pila Bautismal donde, desde el principio de la existencia de Tarancueña, han sido bautizados todos nuestros antepasados y muchos de nosotros mismos, las estelas que señalaban el lugar de la sepultura de los primeros repobladores de Tarancueña después de la Reconquista, y la imagen de la Virgen de Masatrigos: Tres hermosos testigos de la Taranconia medieval.

Cuando se acaba la Edad Media, unos años antes del final de la Reconquista y del descubrimiento de América, el Alcaide y el Concejo de Caracena reciben orden de entregar a Alfonso Carrillo de Acuña la fortaleza de Caracena y el Señorío sobre su Tierra. El será el iniciador de la edificación del castillo actual. No van a faltar pleitos entre el Concejo y su Señor. Los abusos de poder eran frecuentes, como en el caso de Mingo Nuñez, vecino de Tarancueña (año 1485)

En 1548 Diego de Torres, vecino de Tarancueña, reclama su hidalguía – para no pagar impuestos – en la Chancillería de Valladolid. Sin duda era pariente de los Torres, Señores de la vecina Villa de Retortillo. Su escudo, cinco torres, una en el centro y cuatro en las esquinas.

La Iglesia de Tarancueña se construyó en el siglo XVI, realizándose algunas modificaciones a principios del siglo XVIII. El nuevo templo fue dedicado a Nuestra Señora de los Remedios

En 1661, el Rey vende a los Herederos del Marques de Caracena, las Alcabalas y Tercias de la Villa de Caracena y de sus lugares. Se excluye Tarancueña y algún otro lugar que siguen pagando sus impuestos al Rey.

El año 1655 -56, la Inquisición se hace presente en Tarancueña La causa: los vecinos han bañado las reliquias de los Santos Mártires, haciendo rogativas para pedir la lluvia. Se les acusa de superstición. En el sumario judicial encontramos la tradición y leyenda de cómo llegaron a Tarancueña las Reliquias de los Santos Mártires Félix y Adauto.

En 1667, fue fundada la Hermandad de los Santos Mártires por don Bartolomé García,
el párroco de Tarancueña que “bañó” las Reliquias y nos regaló la insignia: “Esta insignia de san Felix y san Adauto la dio a la Cofradía el Lic. Bartolomé García de Utande”. El rico retablo churrigueresco tiene fecha de 1714.

De 1752-57 es el pleito del Concejo, Justicias y Regimiento de Tarancueña y Francisco Bravo, de Tarancueña. Sobre acusación del Concejo de Tarancueña contra Francisco Bravo y otros ganaderos del dicho lugar por llevar a sus ganados a pastar a los rastrojos destinados para el ganado de labor actuando contra la costumbre sobre dicho aprovechamiento. Los ganaderos están defendidos por el Honrado Consejo de la Mesta. Los agricultores acusan a los ganaderos, trashumantes y vineriegos, de no guardar la costumbre de no entrar en la rastrojera hasta el 14 de septiembre, después que hayan entrado los ganados de labor.

El Catastro del Marqués de la Ensenada, en 1752, nos ofrece “asiento y descripción de todos los efectos redituales que se han encontrado en este lugar y su término”. Importante documento para estudiar la realidad socio-económica del lugar en el siglo XVIII.

Pleito de los hermanos de Manuel de Andrés Bravo, sacerdote, reclamando la herencia que éste había dejado a la Capellanía de Ánimas. Los hermanos apelan al Fuero de Sepúlveda por el que se regía la Tierra de Caracena (año 1765)

La demarcación provincial de 1833 hizo gran daño a las Tierras de Soria – la provincia anterior era mucho más extensa – y no respetó las Comunidades de Villa y Tierra, algunas de las cuales fueron troceadas entre diversas provincias. La Comunidad de Caracena quedó, íntegramente, en la provincia de Soria.

Desamortización en Tarancueña (1836 y 1855). Acuciado por los gastos de la guerra civil, el gobierno emprende la venta de los bienes eclesiásticos, la llamada “desamortización”. Luego se pondrán a la venta, igualmente, los bienes comunales, como el Monte. Los campesinos, una vez más, salieron notablemente perjudicados. Tuvieron que pagar muy caro el Monte, que era suyo.

Tarancueña aparece en los Orígenes del Regionalismo Castellano. Cuando se hacía viejo el año 1915, Luis Carretero y Nieva inicia, en Tarancueña, la escritura del que puede ser considerado el primer libro sobre Regionalismo Castellano. Una placa, en la fachada de la vieja Sala del Concejo, lo recuerda desde 1979.

De Rebus Taranconiae. Con este título, Paulino ha publicado varios libros que recogen diversos aspectos de la vida tradicional, de los siglos XIX-XX.

En los años sesenta se inició un rápido proceso de desertización. Para responder a este reto, nació la Comunidad de Amigos de Tarancueña y luego la Federación de Asociaciones de la Comarca de Tiermes.

El Cristo del Carrasquillo es un bello mirador, sobre un pequeño otero, al valle y las montañas que le rodean: El Mirón, Valdepedroches, Las Ribas, La Calahorra, Las Cabezas y la Varga. Un poco más allá, la Sierra Pela. El monumento fue levantado por Benito Puente, en 1981.

El final del siglo XX ha sido un tiempo de restauración de edificios públicos y viviendas particulares, pero sólo como segunda residencia.

El Marco Natural | Árbol genealógico

Donde buscar más:

http://www.amigosdelromanico.org/

http://es.geocities.com/tarancuena/tarancuena_archivos/historia4.htm

http://hdl.handle.net/10045/4460

http://orixes.soios.com/casasomoza/mozas/index.php

http://perso.wanadoo.es/diazfontanet/imagenes/rutalana.doc

http://www.filosofia.tk/soloapuntes/pnhistoria/cuarto/hmed/med02.htm

http://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/almanzor.html

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